sábado, 8 de marzo de 2008

Isaac II Ángelo Comneno (1185-1195)







Isaac II Ángel (1185-1195) (1204)
Por Galo Garcés


Entre los reinados más lamentables de la historia bizantina, encontramos el reinado de la inepta dinastía de los Ángel, llamada por el cronista Nicetas Choniates, como “El Reinado de los Ángeles Terrestres”.
El Fundador de esta dinastía fue Isaac Ángel, el cual, tras derrocar al emperador Andrónico Comneno, se hizo con la púrpura imperial y la diadema de los Basileos romanos. Su reinado comenzó con un éxito inicial, la derrota de los normandos y su expulsión de toda Grecia por obra del brillante General Alejo Branas. Desgraciadamente, sus siguientes obras fueron catastróficas para el Imperio Bizantino.

Alianzas Matrimoniales:
Isaac, era un miembro menor del clan Comneno, y además nieto de Teodora Comnena Porfirogénita, hija de Alejo I Comneno. Estaba casado posiblemente con Irene Comnena, hija bastarda del emperador Andrónico, aunque siempre quedo la duda acerca de la identidad de su primera mujer. Lo que se sabe es que de su primera mujer tuvo 3 hijos: Eudocia, una monja; Irene, reina consorte de Sicilia y emperatriz germánica y Alejo IV, futuro co-emperador durante el penoso periodo de la 4ta cruzada.
Isaac inició una política de alianzas matrimoniales, pues casó a su hermana, Teodora Angelina, con el marqués Conrado de Montferrato, cuya familia estaba emparentada con la familia imperial bizantina desde los tiempos de Manuel I. Su sobrina Eudocia, hija de su hermano Alejo, fue desposada por el príncipe Esteban de Serbia. A su hija, Irene, la casó con Roger III de Sicilia, para contrarrestar el peligro normando. Finalmente, el mismo desposó a Margarita, la hija del rey Bela III de Hungría y su esposa Agnes de Chatillon-Antioquía, la cual contaba con 10 años de edad. Con Margarita (llamada María en Bizancio) tuvo 2 hijos: Juan Ángel, el cual huyó a Hungría y se convirtió en un príncipe húngaro, y Manuel Ángel, el cual murió en Tesalónica en el año 1212, siendo hijastro de Bonifacio de Montferrato.

La Independencia de Bulgaria:
Isaac fue un monarca débil y dominado por su corte. Durante su reinado se produjeron diversas revueltas, siendo la más famosa la de Bulgaria, la cual, se independizó por el aumento de impuestos. Los hermanos Pedro e Iván Asen, independizaron Bulgaria y crearon el 2do. Imperio Búlgaro, liderado por los Asen y con capital en la ciudad de Tarnovo o Tirnovo. Los montañeses búlgaros, ayudados por los cumanos, atacaron las diversas fortalezas bizantinas en Moesia, aunque la vigorosa contraofensiva liderada por Isaac II en persona al mando del ejército Bizantino fue una victoria, los búlgaros, con refuerzos cumanos, volvieron y atacaron Moesia, tomando casi todo el territorio a la retirada de los ejércitos de Isaac II a Constantinopla.
Luego, Isaac encomendó la guerra a varios generales destacados, como su tío, el Sebastrocrátor Juan Ángel Ducas, su cuñado, el general Juan Cantacuzeno, y al talentoso Alejo Branas, victorioso general en la contienda contra los normandos.
Más, durante la campaña de Branas en Bulgaria, este se rebeló contra Isaac, y marchó contra Constantinopla, mas fracasó, pues fue derrotado por el marqués Conrado de Montferrato y auxiliares italianos en el ejército imperial. Branas fue decapitado y su cabeza enviada a Isaac, que luego se la enviaría a la mujer de Branas.
La ultima fase de la campaña de Bulgaria fue el Asedio de Lovech (1188), una fortaleza que los búlgaros habían tomando. Isaac en persona acudió y combatió a los búlgaros, sitiando Lovech durante 3 meses sin ningún resultado favorable. El estado Búlgaro ya era independiente.

Conflictos con Federico I Barbarroja:
El Papa Gregorio VIII proclamó la Tercera Cruzada, tras la caída del Reino Latino de Jerusalén y el creciente poderío de Saladino.
El emperador Federico I Hohenstaufen, apodado “Barbarroja”, tomo la cruz en Marzo de 1188 y se propuso seguir la ruta terrestre de la Primera Cruzada. Los cruzados germanos, penetraron en el imperio a través de la frontera húngara, y cruzaron sus territorios. El Basileo Isaac, mantenía una alianza con Saladino para contrarrestar la amenaza Selyúcida tanto en su imperio como en el sultanato de Siria y Egipto.
Saladino pidió al Basileo que atrasara en lo posible la llegada de los germanos a Siria, por lo cual Isaac puso muchas trabas en el paso de los cruzados por Tracia. Barbarroja, viendo la actitud de Isaac, tomó la gran ciudad de Filipópolis (actual Plovdiv, Bulgaria), donde era gobernador Nicetas Choniates. El emperador germánico despachó embajadores a entrevistarse con Isaac II, y llegar a un acuerdo en el transporte de los cruzados germanos a Anatolia.
Isaac, enfurecido por la altanería de Barbarroja y la captura de Filipópolis, decidió arrestar a los embajadores de Federico, creyendo que este se sometería a su autoridad. Mientras que en Filipópolis, Federico recibía a los embajadores de los hermanos Asen y de el Príncipe Esteban Nemanja de Serbia. Al enterarse de que sus embajadores habían sido encarcelados, el germánico, ordenó a su hijo Felipe, que tomara la ciudad de Demótica, cercana a Adrianópolis, y escribió una carta a su hijo Enrique para que preparase una flota contra Constantinopla.
Al enterarse de tales eventos, y bajo la amenaza de una cruzada contra Bizancio, Isaac se doblegó ante Barbarroja y le guió hasta Gallípoli, donde este y su gran ejercito, cruzaron vía marítima hacia Anatolia.
La cruzada de Barbarroja tendría un comienzo arrollador, conquistando el 18 de Mayo de 1190 la capital de los Selyúcidas, Iconio, la cual ni el poderoso Basileo Manuel Comneno había podido tomar. Trágicamente, Barbarroja murió ahogado en la aguas del rio Salef en Cilicia, con lo cual, la cruzada perdió a su más valiente y experimentado líder.

La Alianza con Saladino y los Años Finales del Reinado de Isaac II:


Durante los últimos años de su primer reinado de 10 decadentes y penosos años, Isaac siguió combatiendo a Bulgaria, con mucha valentía, pues el mismo comando sus ejércitos contra los búlgaros. Lamentablemente, estas campañas fueron inútiles, ya que los montañeses búlgaros ayudados por los cumanos, siguieron expulsando a los bizantinos de Bulgaria.
En el año 1186, el Basileo decidió liberar a su hermano Alejo Ángel, el cual se encontraba prisionero en las mazmorras de la ciudad de San Juan de Acre, principal puerto del reino cruzado de Jerusalén. A costa de un gran esfuerzo económico, Isaac costeó la creación de una nueva flota de 80 buques, para atacar Acre. Sin embargo, la flota bizantina fue derrotada estrepitosamente por la potente flota normanda, la cual protegía las ciudades marítimas de los estados cruzados; a causa de esto, en el año 1189, el Basileo se alió Saladino, sultán de Siria y Egipto, al cual prometió una flota de 100 barcos cuando este decidiera ponerle sitio a Antioquía, capital de un principado cruzado. Saladino prometió a Isaac II atacar conjuntamente el Sultanato de Iconio, enemigo común tanto del Basileo como de Saladino. La alianza con el sultán le valió al emperador, el desprecio de todo occidente, que le vio como un traidor a la cristiandad.
También durante la Tercera Cruzada, Ricardo I de Inglaterra tomó Chipre a Isaac Comneno, el cual gobernaba independientemente la isla desde los tiempos del Emperador Andrónico y al cual Isaac II intentó inútilmente doblegar tras el envió de 70 galeras en el año 1191, las cuales fueron derrotadas por Isaac con ayuda Normanda.
También en la ciudad de Filadelfia, en Asia Menor, el duque Teodoro Mangafas se había proclamado emperador, pero al final la revuelta no dio frutos y el mismo Mangafas fue obligado a abandonar Filadelfia y refugiarse con los Selyúcidas. Tras el desmembramiento del imperio durante la 4ta. Cruzada, Mangafas retornaría a Filadelfia, con la ambición de hacerse reconocer como legítimo Basileo.

El Emperador Depuesto y Cegado:
Una conspiración dirigida por los generales Miguel Cantacuzeno, Teodoro Branas, Juan Petralifas, el sebastocrátor Juan Ducas (tío del Basileo) y el hermano del emperador, Alejo Ángel, fue la que derrocó a Isaac II y ocasionó la intervención de los cruzados en Constantinopla.
No hay duda de que Teodoro Branas odiaba a Isaac por la ejecución de su padre, el valiente general Alejo Branas, y que apoyó concretamente la revuelta de Alejo Ángel a modo de venganza. Una personalidad importante durante el destronamiento de Isaac II fue su cuñada, la ambiciosa e inescrupulosa Eufrosina Ducas Camaterina, la cual fue una de las primeras personas en entrar al palacio imperial junto a los rebeldes, y arrestar a la familia del Basileo (es decir, María de Hungría y sus hijos, aún infantes, y al príncipe heredero Alejo).
Isaac había salido de caza con su guardia personal hacia Stagira, cerca de Constantinopla. Fue entonces que, Alejo, aprovechando la ausencia de Isaac, se proclamó emperador, ayudado por los generales antes mencionados, y ordenó la caza de Isaac II, el cual capturado, cegado y encerrado en la Torre de Anemas (también llamado bastión de Isaac Ángel). Alejo fue proclamado emperador con el nombre de Alejo III Ángel, llevando a Bizancio a una etapa de anarquía y desorden total. Alejo IV y Margarita de Hungría también fueron hechos prisioneros por Alejo III. Con ayuda pisana, Alejo IV escapó de Constantinopla, y pidió el apoyo de los soldados de la 4ta. Cruzada.
También Isaac II depuso a muchos patriarcas ortodoxos durante su reinado, considerándose señor absoluto del Imperio y destituyendo, en palabras de Vasiliev: “arbitraria y sucesivamente a varios patriarcas de Constantinopla”.

La Cuarta Cruzada y El Fin de Los Ángeles Terrestres:
El reinado de Alejo III Ángel, es sin dudas, el causante de las desgracias que seguirían a los tristes años que siguieron a Bizancio. Finalmente una nueva amenaza apareció en occidente contra la alta soberanía de Constantinopla.
La cuarta cruzada, proclamada por el papa Inocencio IV para la contraofensiva cristiana en Egipto, fue utilizada por el príncipe Alejo Ángel para reponer a su padre en el trono. En verdad, Alejo deseaba ocupar el puesto de su padre, ya que este estaba ciego, y en Bizancio los ciegos eran incapaces de gobernar.
Desde Alemania, donde se hallaba refugiado Alejo, en la corte de su cuñado, Felipe Hohenstaufen, duque de Suabia y emperador de Germania, Alejo entró en contacto con los cruzados, especialmente con su líder, el marqués Bonifacio de Montferrato, y con el Dux de Venecia, Enrico Dandolo.
Tras una serie de acuerdos y tratados entre los que aparecían una inmensa suma de marcos de plata (200.000!!!), el retorno de la iglesia griega a la romana , y el mantenimiento de 500 caballeros bizantinos en el Santo Sepulcro, los cruzados aceptaron y tomaron un nuevo destino: Constantinopla.
Tras un breve asedio, el emperador Alejo III, aterrado por el peligro que corría, huyó de la ciudad, llevándose los tesoros del estado (una gran cantidad de ellos) y la corona imperial. Al ver que la ciudad estaba sin un emperador, los bizantinos sacaron de prisión a Isaac y lo restablecieron como legitimo Basileo de los Romanos.
Isaac, sin embargo, era ciego, y en efecto un ciego no podía dominar todo el Imperio Romano (el cual estaba siendo alarmantemente disminuido por ataques de búlgaros y turcos).Los cruzados instigaron la coronación del príncipe Alejo como co-emperador. Isaac aceptó la propuesta a regañadientes, y el joven príncipe fue coronado en la magnifica Catedral de Santa Sofía, siendo ahora el emperador Alejo IV Ángel.
En septiembre de 1203, los barones Cruzados se presentaron ante el Gran Palacio Imperial. El emperador les recibió acompañado de su esposa, la emperatriz María, su hijo el co-emperador Alejo IV, el Protovestiario Alejo Ducas (apodado Murzuflo), la emperatriz Inés de Francia (llamada Ana en Bizancio, y viuda del los emperadores Alejo II y Andrónico I) y otros miembros de la corte. A pesar de los trucos mecánicos usados por los bizantinos para intimidar a los cruzados (avecillas de metal, leones mecanizados, arboles bañados en oro, entre otros), estos no se intimidaron, diciendo que detrás de todo ese circo, solo había una total debilidad. El emperador Isaac, furioso, gritó a los insolentes barones: “nadie nunca se atrevió a desafiar la autoridad de los cesares en el propio palacio. ¡No responderé vuestra insolencia! Grito y mando a llamar a la guardia palaciega.
La tensa situación entre los cruzados y los bizantinos llegó a su fin. El pueblo, harto de los desatinos, arrogancia, y mala administración de los Ángel, decidió deponerlos y acabar con el reinado de éstos. Alejo Ducas, el Protovestiario, aprovechando su posición en el palacio de las Blaquernas, y con apoyo de la Guardia Varega, ordenó el estrangulamiento de Alejo IV, y que Isaac II fuera devuelto a las mazmorras de la Capital. Derrocó también al recién escogido Basileo Nicolas Canabus, lo aprisionó y ejecuto con ayuda de los Varegos y finalmente se proclamó como nuevo autócrata de Constantinopla.
Así pues, murió Isaac en las mazmorras de Constantinopla, tal vez envenenado por Murzuflo, o tal vez de un shock producido por la cruel ejecución de su hijo Alejo. Así pues acabo la vida del emperador Isaac Ángel, fundador de la dinastía de los Ángeles, cuyo reinado fue el causante de la colosal debilidad bizantina, durante la cuarta cruzada.
El destino de los hijos de Isaac II con Margarita de Hungría fue el siguiente: Manuel, el menor, nacido después de 1195, fue encontrado con su madre por Bonifacio de Montferrato en el Palacio de Boukoleon, y mas tarde, tras casarse Margarita con Bonifacio, fue llevado a Tesalónica, donde murió en extrañas circunstancias en el año 1212. En cuanto a Juan, nacido en 1193, huyó a Hungría y gobernó Sirmiun y Belgrado alrededor de 1254.
Consideraciones Finales:
Isaac, fue un gobernante incapaz y dominado por la corte. A pesar de que demostró valentía combatiendo a los búlgaros en Moesia, no fue suficiente tal esfuerzo para recuperar las tierras Búlgaras, sometidas desde los tiempos de Basilio II. Su alianza con Saladino le valió el desprecio de Occidente, lo cual fue, en parte, producto de la Caída de Constantinopla en manos latinas, y el establecimiento de estados latinos en Grecia y Tróade. Fue Isaac, sin duda, uno de los príncipes más desgraciados que ocupo el trono de Constantino el Grande.